Durante el curso pasado estuvimos trayendo tapones de plástico a clase y después, llevándolos a contenedores para su reciclado con fines benéficos. Un alumno nos trajo una caja para recoger los tapones para una niña que necesitaba ayuda y esa caja se colocó a la entrada del edificio para que pudiera colaborar el resto del alumnado. Este curso, si no surge otra iniciativa similar, la idea es que cada alumno o alumna lleve directamente sus tapones a los contenedores que hay en diferentes comercios de nuestra ciudad.
El día cuatro de septiembre de 2013, por cierto, apareció una noticia en el diario Lanza en el que se decía que la empresa Seur había recogido 26.220 kilos de tapones, que valían 5.244 euros y que sirvieron para comprar una silla de ruedas eléctrica para una niña que la necesitaba.
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